Se que es un día para poner una entrada típica de San Valentín, pero como no estoy muy inspirada con este tema me voy a hacer la loca y hago como si nada… de todas maneras he hecho esta tarta de queso que es un amor! tenía muchísimas ganas de hacerla desde que la vi en el blog Unodedos, me encantan las tartas de queso que venden en el supermercado en la sección de refrigerado y esta es de ese tipo pero mas suave, mas esponjosa y con un delicado aroma a limón, es una de esas tartas que te pones un buen trozo en el plato y aun así cuando lo acabas no puedes evitar cortarte otro trocito, así que fue vista y no vista, la dejamos en la nevera tal y como dice la receta de un día para otro pero en cuanto la probamos…yum! desapareció, os la recomiendo, no tiene complicación, estoy deseando tener un huequecito para volverla a hacer, creo que es adictiva!
Voy con la receta, la he hecho tal cual, solo me ha faltado la esencia de limón, pero como lleva ralladura de limón creo que ya tiene suficiente sabor para mi gusto, si queréis mas sabor le podéis añadir 1 cucharadita de esencia.
-250g. Mascarpone
-200g. Philadelphia
-100ml leche entera
-55g. Mantequilla
-6 huevos
-150g. azúcar
-60g. Harina
-20g. Maicena
-1/2 cucharadita de crémor tártaro o 1 sobre blanco de gasificante
-ralladura de 1 limón grande
-1 pizca de sal
Preparación:
Precalentamos el horno a 150º calor arriba y abajo, sin aire.
Ponemos a fuego suave en un cazo los quesos, la mantequilla, la leche y el azúcar, removemos hasta que todo se haya disuelto, apartamos y dejamos enfriar.
Separamos las yemas de las claras y añadimos las yemas a la mezcla anterior junto con la harina y maicena tamizadas y la ralladura de limón. Reservamos.
Montamos las claras a punto de nieve junto con el crémor tártaro y la pizca de sal.
Con movimientos suaves y envolventes añadimos las claras montadas a la mezcla anterior.
Engrasamos el molde con mantequilla.
Horneamos al baño maría durante una hora aproximadamente o 1:15, vamos pinchándolo con el palillo hasta que salga limpio.
Una vez apagado el horno lo dejaremos enfriar dentro con la puerta entreabierta hasta que esté frío, luego lo podemos desmoldar. Para decorar podemos poner azúcar glas una vez lo vamos a servir. Se sirve frío y está mejor de un día para otro cuando ya ha reposado unas horas en la nevera.